viernes, 25 de junio de 2010

PERIODO EDO, 1603 a 1868.


Japón estudió progresivamente las técnicas y avances científicos occidentales, a través de la información y libros recibidos de los comerciantes holandeses en Dejima, cuando estuvo cerrado a los extranjeros, de 1641 a 1853, debido a la política de aislamiento nacional (sakoku). Los comerciantes holandeses de Dejima en Nagasaki fueron los únicos extranjeros tolerados durante este periodo, y sus movimientos eran cuidadosamente observados y estrictamente controlados. El Rangaku quedó obsoleto cuando Japón se abrió al mundo exterior en el período Bakumatsu, 1853–1867. Los estudiantes viajaban al extranjero, y empleados de otros países acudieron a Japón a enseñar y asesorar en un gran número, conduciendo al país a una modernización sin precedentes.

El florecimiento del Neo-confucionismo fue el mayor desarrollo intelectual del periodo. El estudio del Confucionismo se había mantenido activo durante mucho tiempo por clérigos budistas pero durante esta época este sistema de creencias llamó fuertemente la atención sobre la concepción del hombre y la sociedad. El humanismo ético, el racionalismo y la perspectiva histórica del neo-confucionismo fueron tomados como modelo social. Su creciente aplicación así como el estudio avanzado contribuyeron a la transición del orden político y económico de las clases sociales.

Se desarrollaron nuevas leyes, se instituyeron nuevos sistemas administrativos. Una nueva visión de gobierno y sociedad emergieron en búsqueda de un mandato más comprensivo. Cada persona tenía un lugar distinto en la sociedad y se esperaba que trabajara de forma que cumpliera su misión en la vida. Los ciudadanos debían ser gobernados con benevolencia por parte de aquellos asignados a mandar. El gobierno era todo poderoso pero al mismo tiempo responsable y humano. Aunque el neo-Confucionismo influyó en el sistema de clases sociales no se aplicó de la misma forma como se acostumbraba en otros países como China, donde los soldados y los clérigos ocupaban el último peldaño de las clases sociales, mientras que en Japón algunos de éstos miembros constituían a la élite de gobierno.

Miembros de la clase samurái añadieron las tradiciones del bushi a su ideología y renovaron su interés en la historia de Japón, dando como resultado el bushidō (cuyas cinco fuentes son el Taoismo, Confucianismo, Budismo, Zen y Shintoísmo). El nuevo estilo de vida llamado chōnindō surgió en ciudades como Osaka, Kioto y Edo, el cual aspiraba a alcanzar las cualidades del bushido como la diligencia, honestidad, honor, lealtad y frugalidad. El estudio de matemáticas, astronomía, cartografía, ingeniería y medicina también fue alentado. La búsqueda de nuevas formas de entretenimiento de la nueva cultura se conocieron como ukiyo-e. El estilo de Ukiyo-e cobró una gran importancia durante el siglo XIX e incluso muchos pintores occidentales como Edgar Degas o Vincent Van Gogh se vieron influenciados por sus técnicas.

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