Siempre tuve la sensación de mirar tras una ventana.
El mundo cotidiano activo y a veces parado. Las risas, la gente paseando, yo paseando ... el aire, la brisa, el sol, las bicis, la nada ... Esa ventana está aún presente. Cada vez más parecida a la realidad que percibo. Como en un beso o en un abrazo. Tal vez por eso me guste la cámara, la lluvia, el silencio en determinados momentos, el té, los libros, los recuerdos y los amigos.
Me agrada que te hayas pasado por la casa del tejado rojo. Los días de lluvia se agradecen aún más las ventanas. Que las disfrutes. Un abrazo.
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